PRÁCTICA 1. LISTA DE DIEZ HERRAMIENTAS DIGITALES
Notion: Yo no soy virgo, soy libra, pero bien podría serlo... esta es la aplicación por excelencia de los virgos, maníacos del orden y de la organización. Es, sin duda, de mis aplicaciones de cabecera. Notion es una herramienta que, a modo de agenda digital, te permite organizar diferentes páginas, hacer listas, tener registros de lecturas... La utilizo desde hace poco, quizás desde apenas dos o tres meses, que fue cuando me la descubrió mi amiga Andrea. Sin embargo, se ha convertido en una aplicación que abro (mínimo) una vez al día y me permite organizar trabajos, tareas, lecturas bibliográficas... Os enseño una foto de mi tablón:
Gmail: Básica pero más que
necesaria. A través de Gmail me pongo en contacto con mi tutora de prácticas,
con el profesorado del instituto y del máster, con compañerxs o incluso con
investigadorxs cuya labor me interesa. Es mi forma de comunicación fundamental
en el entorno académico-laboral. Si no existieras, ¡¡¡te inventaría!!!
Google Académico: Uno de los recursos
más productivos para buscar bibliografía para mis trabajos e investigaciones.
Google Académico funciona como un repositorio gigante que almacena casi todos
los trabajos de índole científico-académica que existen y, en la gran mayoría
de los casos, te permite acceder a ellos a partir de un documento PDF. Además,
tiene una funcionalidad muy interesante y es que te sugiere diferentes formatos
de citación (APA, MLA, ISO 960). Por si no lo sabíais, también puedes añadirla
como una extensión a tu navegador (yo lo tengo puesto así), lo que agiliza
muchísimo el trabajo.
Google Drive: Otro básico.
Posiblemente, mi herramienta más usada desde que estaba en Bachillerato. A mí,
que me da pánico perder los archivos, Drive me ha salvado la vida. Ahí tengo
almacenados todos los trabajos, apuntes, investigaciones, comunicaciones y
demás información que considero relevante. Además, como os he dicho, soy muy
maníaca con la organización, por lo que os sorprendería la cantidad de
subcapertas que tengo creadas dentro de las carpetas (e incluso
sub-sub-carpetas..., perdón). Venga, os dejo cotillear un poco mi Drive:
Canva: Otro de mis descubrimientos de los últimos años. Nunca he sido muy fan de PowerPoint porque me parece que sus plantillas son bastante feas y poco modificables, y eso me impedía que mis presentaciones quedaran tan bonitas como yo las imaginaba. Eso cambió cuando, el año pasado, empecé a utilizar Canva: la cantidad de plantillas que tiene es una locura, se pueden modificar los elementos que las componen, los colores… Una fantasía, la verdad. Además, son mucho más monas y graciosas que las de PowerPoint. Lo siento, PowerPoint. Yo me quedo con mi Canva.
I Love PDF: Quizás la herramienta
mejor pensada de los últimos tiempos… La descubrí por casualidad buscando en
Google «extraer páginas de pdf» y ahí estaba I Love PDF, con sus tropecientas
funcionalidades para hacer con tu PDF lo que te dé la santa gana. Yo,
personalmente, para lo que más lo uso es para rotar PDFs, recortar páginas o pasar
a formato Word. Gracias por existir, I Love PDF.
Wordreference: Que sí, que soy
filóloga, que sí, que voy a ser profesora… Pero, a veces, ¡me quedo sin
palabras! Cuando eso ocurre, no me cunde el pánico, porque sé que ahí está
Wordreference para ofrecerme treinta sinónimos y no sonar como un loro
repetitivo. Venga, no seré la única que busca como loca sinónimos para que mi
redacción quede fluida cuando me bloqueo, ¿no? Tiene muchas más funcionalidades
(al fin y al cabo, es un diccionario monolingüe y plurilingüe), pero yo la uso
casi exclusivamente para buscar sinónimos o antónimos.
Word: No podía faltar… estábamos hablando de buscar bibliografía, de dar con sinónimos… todo eso, ¿para qué? Pues para escribir: el trabajo principal de una profe y de una filóloga. ¿Y dónde escribo? ¡Tachán! Para sorpresa de absolutamente nadie… escribo en Word. Desde siempre, vaya. Desde que tenía siete años y me inventaba historias hasta ahora que tengo que redactar un Trabajo de Fin de Máster. Siempre en Word. ¡Ojo! Con el autoguardado activado, que no queremos sustos…
YouTube: Bueno, bueno, ¿qué
hace YouTube aquí, si ahí no hay literatura, ni lengua, ni filología…?, ¿o sí?
Pues yo creo que sí: la música es poesía y quien venga a rebatírmelo se va a
quedar en mi cabeza con la imagen de ser un anticuado, un rancio y un soso. Lo
siento. Me parece fundamental vincular en clases de lengua y literatura lo
poético con sus diferentes géneros, que no solo es la lírica. ¡La música tiene
todos los recursos poéticos que podamos encontrar en un poema también! Por
ejemplo, yo he empezado mis clases del Mester de Clerecía con la canción de
«Dios puede perdonarte» de Soto Asa y de La Zowi. ¿Trap y poesía cultura
medieval?, ¿por qué no?
Jamboard: Esta aplicación es
mucho más reciente. Es una aplicación que está dentro de Google Meet y funciona
como una pizarra digital interactiva que puedes compartir con tus
videoconferenciantes para trabajar de manera visual. La empecé a usar hace
menos de un año, cuando estuve dando clases de ELE a un alumno que vivía en
Polonia y hacía todo mucho más fácil.



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